

Tailandia y Camboya pactan alto al fuego tras días de enfrentamientos fronterizos

Un alto al fuego inmediato e incondicional entró en vigor esta medianoche entre Tailandia y Camboya, luego de cinco días de intensos enfrentamientos en una de sus zonas fronterizas más disputadas. Este anuncio fue formalizado tras negociaciones en Kuala Lumpur, lideradas por el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, en su calidad de presidente de la ASEAN.
Los choques —los más letales en más de una década— dejaron al menos 38 personas fallecidas y desplazaron aproximadamente a 300 mil civiles en ambas naciones. La violencia incluyó el uso de drones, artillería y aviones de combate, y se concentró en zonas cercanas a templos antiguos como Ta Muen Thom y Preah Vihear, parte de una disputa histórica sobre soberanía.
Durante la conferencia de prensa tras la firma, Hun Manet, primer ministro de Camboya, y Phumtham Wechayachai, primer ministro interino de Tailandia, expresaron esperanza de que el alto el fuego permita restaurar la calma. Sin embargo, Phumtham manifestó dudas sobre la sinceridad de la contraparte camboyana, denunciando violaciones al derecho internacional que pusieron en riesgo a la población civil.
La mediación contó con participación diplomática de Estados Unidos, China y Malasia. El presidente estadounidense Donald Trump, quien había condicionado futuras negociaciones y tratados comerciales a la cesación del conflicto, se atribuyó un papel clave en el acuerdo, llamándose a sí mismo "presidente de la paz", aunque algunos analistas advierten que su intervención podría haber encendido tensiones nacionalistas en la región.
Este alto al fuego representa un paso importante hacia la desescalada pero expertos subrayan que la resolución del conflicto exige medidas más profundas: delinea políticas duraderas, confianza mutua y una hoja de ruta clara para delimitar fronteras con respeto histórico y legal. La situación demanda ahora diálogo sostenido y mecanismos institucionales que prevengan futuros rebrotes de violencia en zonas aún marcadas por tensiones no resueltas.





