

México y Canadá ajustan su relación comercial ante la próxima renegociación del TMEC

México y Canadá se encuentran en un momento clave de su relación bilateral mientras se acerca la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá programada para julio de 2026. La visita del primer ministro canadiense Mark Carney a la Ciudad de México refleja la intención de ambos gobiernos de coordinarse de manera más estrecha frente a un contexto internacional marcado por medidas arancelarias y tensiones comerciales con Estados Unidos.
En este escenario, la presión derivada de las tarifas impuestas por Washington ha generado incertidumbre tanto en México como en Canadá. El comercio bilateral ha demostrado ser de gran importancia, pues en 2024 alcanzó un valor de 56 mil millones de dólares, lo que convierte a ambos países en socios prioritarios. Sin embargo, el historial de tensiones en las negociaciones pasadas, donde en ciertos momentos se llegó a especular con la posibilidad de acuerdos excluyentes entre Estados Unidos y Canadá, ha dejado la lección de que la transparencia y la colaboración son indispensables para mantener una relación sólida.
Durante el encuentro entre Carney y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se acordó renovar la alianza estratégica con énfasis en comercio, energía e inversión. También se destacó la importancia de realizar consultas públicas para evaluar los efectos actuales del TMEC y definir con claridad las propuestas que México y Canadá llevarán a la mesa en el proceso de revisión. Con ello se pretende llegar a la negociación con una visión conjunta que fortalezca la posición de ambos países frente a Estados Unidos.
Las implicaciones de este acercamiento son significativas. Una mayor coordinación permitirá a México y Canadá enfrentar con mayor solidez posibles medidas proteccionistas de Washington y defender sectores clave de sus economías. Al mismo tiempo, se intensifica el interés en diversificar los lazos en ámbitos como la energía, la infraestructura y el sector agrícola, buscando reducir la dependencia de un solo mercado y garantizar estabilidad para sus exportaciones.
La relación comercial entre México y Canadá entra así en una etapa de calibración estratégica. Más que un gesto diplomático, este acercamiento representa un esfuerzo consciente por preparar el terreno hacia la renegociación del TMEC y por asegurar que el acuerdo se mantenga como un instrumento que beneficie a ambas naciones en un entorno global cada vez más desafiante.





